En el texto comentado Marx afirma que la filosofía debe encargarse de la base real extenúe, cualquier otro enfoque se convierte en una filosofía idealista que invierte erróneamente la realidad. Los productos de la conciencia, en la medida en que justifican una realidad invertida, no son más que ideología al servicio de los intereses de la clase dominante.

La base real existente, en el momento en que Marx escribe La Ideología Alemana, es el modo de producción capitalista. En la sociedad capitalista el trabajo esta alienado, explotado bajo el dominio y los intereses de la clase burguesa. Esta alienación y explotación de una clase por otra es un enfrentamiento o una contradicción interna a la misma sociedad y el origen último de esta contradicción es la propiedad privada. La clave de la transformación y de la superación del modo de producción capitaslista–burgués consiste en suprimir la propiedad priva de los medios de producción. La sociedad futura, que surgirá fruto de la revolución proletaria y posterior a la dictadura del proletariado, será la sociedad comunista, en la que cada uno recibirá conforme a lo que necesite y contribuirá en al medida de sus posibilidades.

Esta sociedad comunista, en la que la propiedad privada ha sido abolida, tiene precedentes diversos a lo largo de la Historia de la Filosofía:

Platón en el diálogo La República describe el funcionamiento ideal de la ciudad–estado. A través de un proceso educativo se seleccionan los ciudadanos para que, al servicio de la ciudad, formen parte del grupo adecuado y desempeñen las funciones más convenientes para mantener la armonía y el bien de la ciudad. Los trabajadores y artesanos viven con familia propia y poseen bienes privados, pero los guardianes o defensores y los filósofos gobernantes, más capaces por el alma que poseen y por la educación recibida, deben estar completamente entregados al bien de la ciudad, por eso no tienen familia ni propiedad privada, pues todo ello supondría la aparición de intereses individuales que obstaculizarían o impedirían la realización de sus funciones. La ciudad les proporciona los bienes que necesitan y, sólo cuando sea conveniente para la ciudad, ésta escogerá los mejores para que se reproduzcan con las mujeres que los magistrados designen, todo ello en una época determinada de antemano. Platón parece defender un programa de comunismo, de eugenesia y de control de la natalidad tanto en La República como en Las Leyes.

En pleno ambiente renacentista, Tomás Moro escribe en 1516 De Optimo republicae statu deque nova insula Utopia, conocido posteriormente como Utopía, sin duda bajo la influencia de La República de Platón. Es la descripción de un Estado ideal en la isla de Utopía. Si finalidad es tanto crítica de las condiciones sociales y económicas de su época, como la alabanza de una vida idealizada guiada por la sencillez y la moral. Critica el deseo de ganancias y de enriquecerse, y el creciente espíritu de explotación comercial, pues todo ello provoca el que la posesión de bastos terrenos quede en manos de propietarios cuya única finalidad es acumular riquezas. Moro presenta una sociedad agrícola cuyo núcleo es la familia. La propiedad privada es abolida y no existe la moneda como medio de cambio. Los medios de vida están asegurados para todos y todos trabajan con un horario reducido que permite dedicarse a actividades culturales. Los trabajos más difíciles o pesados están en manos de un grupo de esclavos formado, en parte, por criminales condenados y, en parte, por prisioneros de guerra.

Juan Jacobo Rousseau presenta en su obra publicada en 1758, Discurso sobre el Origen y Fundamento de la Desigualdad entre los Hombres su concepción sobre el estado de Naturaleza en el que se encontraba originalmente el hombre primitivo y del que se alejó corrompiéndose al surgir la sociedad civilizada, que en su época, según Rousseau, está dominada por la apariencia, el artificio y la hipocresía.

El hombre natural se caracteriza por su libertad y capacidad de autoperfeccionamiento esencialmente diferente de los animales y está por encima de las interpretaciones puramente materiales y mecanicistas, ya presentes en su época. Es un hombre sin vida social, poseedor de una inocencia previa a la vida moral y guiado por el amor propio que le ayuda a vivir y por el sentimiento natural de compasión que el hace ayudar y respetar a sus semejantes.

La ruptura con el estado de Naturaleza y la pérdida de la bondad original que le caracterizaba, se da con la aparición de la propiedad privada. Cuando aparece el sentimiento de lo mío y de lo tuyo surge el deseo de sobresalir, de ser más que los demás, tener poder sobre ellos y dominarles. Una sociedad competitiva e hipócrita nace con la propiedad. En resumen, para Rousseau, la propiedad privada aparta al hombre de su estado de sencillez primitiva y le acarrea incalculables males.

Debemos tener en cuenta que todas estas manifestaciones de comunismo y de rechazo a la propiedad privada se sitúan en sociedades inexistentes, utópicas, que demuestran un deseo moral de mejora y una crítica a la sociedad existente a través del reconocimiento de una situación natural ya perdida. Son realidades hipotéticas, sin fundamentación empírica. Según la filosofía de Marx sus análisis no son científicos, pues no se sustentan en las estructuras y leyes económicas que constituyen el fundamento de la sociedad real y de su evolución histórica. Para Marx son idealizaciones utópicas sin valor revolucionario alguno.

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