LOS FILÓSOFOS DE LA SOSPECHA

Paul Ricoeur es el creador de la expresión “la filosofía o los filósofos de la sospecha”. Según él, Descartes con el “cogito” fundamenta la Filosofía Moderna en una conciencia o razón independiente y autónoma. Posteriormente en fenómeno y noúmeno, y distingue en el sujeto el ámbito de la teoría o de la ciencia y el ámbito de la práctica o de la moral. La filosofía kantiana se desarrolla en el idealismo que culminará con el idealismo absoluto de Hegel. Para Hegel la realidad es racional o idea, y el absoluto es espíritu o conciencia. La razón independiente y autónoma de Descartes y de la Filosofía Moderna se ha convertido en el centro y eje de toda la realidad con Hegel.

Esta independencia y autonomía será negada por algunos autores de los siglos XIX y XX, que sospechan que el “cogito” es una apariencia engañosa tras la que se esconde la verdadera realidad radical que es principio de la filosofía. Estos filósofos son Segismundo Freud, Federico Nietzsche y Carlos Marx.

Freud critica al sujeto pensante del “cogito”. El yo consciente no es más que una derivación de pulsiones inconscientes de origen biológico, generalmente reprimidas. Eros o el instinto sexual y Thanatos o la pulsión hacia la muerte y la violencia son los cimientos o bases de nuestra realidad, y por tanto no la consciencia sino el inconsciente es el fundamento de lo que somos.

Nietzsche coincide en esta crítica. Ni es evidente la sustancia pensante, ni el pensamiento es el dato primario en filosofía, ni la razón es autónoma e independiente. El primer valor a reconocer es la vida, entendida como voluntad de poder, y por tanto como dinamismo vital irracional. El pensamiento está al servicio de la vida y la principal función de la razón no es la búsqueda de la verdad, sino la utilización de la mentira como instrumento de poder y manipulación de los demás.

Marx criticará la pretensión de autonomía de la conciencia y de sus productos, las ideas. La conciencia y sus ideas no son más que un reflejo derivado de la base material, las relaciones de producción establecidas entre las fuerzas productivas en una sociedad determinada. Son la materia y la producción material la entidad original y la primera evidencia y no la conciencia y sus productos, que no son más que ideología utilizada por la clase dominante. La filosofía idealista, de Descartes a Hegel, es una visión invertida de la realidad.

En la primera parte de La ideología alemana, que estamos comentando, Marx ajusta cuentas con el idealismo y con la filosofía precedente. Tras la conciencia y sus productos se esconde la producción de bienes materiales o Economía Política.

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