En el siglo XVII la esclavitud era una situación aceptada con normalidad. La producción económica en las colonias se sostenía con el trabajo de los esclavos y la trata o comercio de esclavos proporcionaba grandes beneficios. Posiblemente cuando Locke fue Secretario del Consejo de Comercio y Plantaciones tuvo que encontrarse con el hecho de la esclavitud, pero no parece que ni en sus obras ni en su práctica política se opusiera a esta situación.

En la época se repiten nuevamente los argumentos ya empleados por Aristóteles cuando se afirma que los esclavos indígenas son como animales domésticos, pues sólo sirven para trabajar corporalmente. Además nuevos argumentos pretenden fundamentar la existencia de un derecho a la esclavitud.

Grotio y Hobbes argumentan que los vencedores en una guerra pueden quitar la vida a sus enemigos derrotados. En esta situación parece razonable que se establezca un acuerdo para que unos, los vencidos, puedan sobrevivir, y otros, los vencedores, saquen algún provecho de esta situación. Los vencidos estarían de acuerdo en poner su vida y su trabajo al servicio del vencedor. Los descendientes de los esclavos continuarían siendo esclavos.

Juan Jacobo Rousseau critica acerbamente estos argumentos en su obra Contrato Social:

  • Estos argumentos fundamentan el derecho en los hechos. Los nacidos en la esclavitud nacen para la esclavitud, e incluso pueden estar satisfechos con esta situación. Pero, en su origen, la fuerza hizo a los primeros esclavos. Si hay esclavos por naturaleza, que quieren o necesitan obedecer a sus amos, es porque hubo esclavos contra naturaleza. Considerar la esclavitud como una consecuencia del derecho de conquista, no tiene otro fundamento que la ley del más fuerte.
  • Si aceptamos diferencias naturales entre los hombres, estamos dando la razón a Calígula cuando mantiene que los reyes eran dioses y los pueblos animales. Ante el dilema de si el género humano pertenece a un pequeño grupo de hombres o de si un pequeño grupo de hombres pertenece al género humano, Grocio y Hobbes parecen inclinarse, absurda e irracionalmente, por la primera opción.
  • La guerra no da al vencedor el derecho a exterminar a los vencidos, luego este supuesto derecho no puede fundamentar el derecho a esclavizarles. Se pretende tener derecho a matar al enemigo cuando éste no puede ser hecho esclavo, por tanto el derecho a hacerle esclavo no se fundamenta en el derecho a matarle. Se quiere establecer el derecho de vida y muerte sobre el derecho de esclavitud, y el derecho de esclavitud sobre el derecho de vida y de muerte. Es evidente, según Rousseau, que se cae en un círculo vicioso.Concluye Rousseau que el derecho de esclavitud es nulo, no sólo porque es ilegítimo, sino porque es absurdo y no significa nada. Las palabras “esclavitud” y “derecho” son contradictorias, se excluyen mutuamente.

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