La duda metódica

LA DUDA METÓDICA

Descartes se ocupa de indagar la verdad y para ello rechaza “como absolutamente falso todo aquello en que pudiera imaginar la menor duda”. Está aplicando la duda metódica, innovación totalmente sorprendente para su época. Esta duda metódica es totalmente diferente a la duda escéptica. Descartes utiliza la duda como un medio para alcanzar la verdad indubitable, principio de la filosofía, mientras que los escépticos se han establecido definitivamente en la duda, pues consideran que la ausencia de compromiso con cualquier tesis les proporciona la ansiada imperturbabilidad o “ataraxia”.

Los principales argumentos que sustentan la duda están extraídos de la tradición clásica escéptica, pero hay uno original de Descartes que conlleva consecuencias muy problemáticas. Es el conocido como “Hipótesis del genio maligno”. Descartes supone que podría existir un dios malvado que se ha propuesto engañarnos cuando conocemos con evidencia. La evidencia necesitaría así asegurarse con la existencia de un Dios perfecto y bueno, cayendo en un sofisma de petición de principio o argumento circular. Desde la evidencia del “cogito” se demuestra la existencia de un Dios perfecto y este Dios es el que asegurará el valor de dicha evidencia.

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