El conocimiento racional y sus rasgos distintivos

En el siglo VI A.C., y por distintas razones históricas, algunos hombres griegos que valoraban la razón como principal facultad humana, se decidieron a confiar preferentemente en ella para interpretar la realidad y dar respuesta a los enigmas planteados. El resultado de esta confianza exclusiva en la razón, en el “logos”, van a ser la Filosofía y la Ciencia.

Razonar es sacar conclusiones de unos datos y para hacerlo se pueden seguir fundamentalmente dos caminos:

  • Razonamiento inductivo.- Partir de unos datos menos generales que la conclusión que se infiere de ellos.
  • Razonamiento deductivo.- Partir de unos datos más amplios, más generales, que la conclusión que se saca de ellos.

El modo de razonar deductivo es el que descubren los griegos y el que se dedican a utilizar para interpretar la realidad que les rodea de modo filosófico. El conocimiento que proporciona la razón deductiva es un conocimiento fundamentado en el que, si se aceptan los datos de los que se parte, es imposible negarse a admitir la conclusión, puesto que se impone necesariamente.

Consecuentemente, las diferencias entre el conocimiento que proporciona la razón y el que proporcionaba el mito, son muy acentuadas. Mientras que el mito proporcionaba un conocimiento sin fundamentar, y que podía ser verdadero o falso por no poderse demostrar ni una cosa ni otra, el conocimiento racional se caracteriza por demostrar sus afirmaciones y es pues un conocimiento fundado y, por ser capaz de dar cuenta de sí mismo, también un conocimiento crítico.

Características de la reflexión filosófica.

  1. Como indica la etimología del término “filosofía”, más que un saber, es un amor al saber. Por eso es más propio hablar de reflexión filosófica que de saber filosófico. Se trata de una reflexión, ante todo, racional, fundamentada.
  2. La reflexión filosófica es universal: no delimita su objeto, no parcela la realidad, sino que se preocupa por todo cuanto hay. Esto implica, por una parte, que no hay ningún problema que sea ajeno a la filosofía, y por otra, que trata la realidad de una manera holística, en todo su conjunto.
  3. Es una reflexión radical: busca el sentido último de los problemas. No se preocupa por lo meramente aparente, sino que su mirada va más allá, buscando la esencia misma de los problemas.
  4. Es crítica, renuncia a apoyarse en ningún supuesto. Para ella, no se ha de dar nada por demostrado.
  5. Es especulativa: consecuencia inevitable de su universalidad, radicalidad y postura crítica, es que esta reflexión permita mantener posiciones contrapuestas ante una misma cuestión.
  6. Es un saber totalizador y de segundo grado. Totalizador porque se esfuerza en superar la razón especialista de cada ciencia y de segundo grado porque supone el trabajo previo de las ciencias, sobre las cuales también reflexiona.

Utilidad de la filosofía.

Aristóteles afirmaba que “resulta a todas luces evidente que no estudiamos la filosofía por otro motivo que ella misma”. Esto podría hacer pensar que la filosofía carece de utilidad, sin embargo, esta opinión no podía tener en cuenta el papel fundamental que la filosofía ha desempeñado en la historia de la cultura occidental.

Si entendemos el concepto de utilidad como aquello que puede producir un beneficio, y pensamos que el ser humano sólo posee necesidades materiales, entonces la filosofía no es útil. Pero las necesidades del hombre no son sólo materiales y la filosofía es de gran utilidad al ser humano por varios motivos:

  1. Si la razón es el único instrumento que posee el hombre para dar respuesta fundamentada y crítica a sus problemas, la reflexión filosófica es imprescindible para la supervivencia de unos seres que no poseemos respuestas programadas de antemano.
  2. La reflexión filosófica es la única capaz de establecer racionalmente las grandes directrices que han de orientar la condición humana y sería absurdo pensar que lo más importante del ser humano, su libertad, ha de utilizarse sin intervención de la razón.
  3. La filosofía, como un saber de segundo grado, resulta imprescindible para reflexionar sobre las ciencias, sus supuestos, sus conclusiones y su metodología, dando coherencia a la multiplicidad de saberes científicos.
  4. La filosofía, como un saber crítico, es la única que puede impedir que las ciencias se excedan en sus atribuciones, pensando que, por el hecho de que técnicamente se pueda hacer algo, eso signifique sin más que haya que hacerlo. También impedir que cada ciencia, desde su parcela, intente orientar la vida de los seres humanos.
  5. La filosofía, como saber universal, permite adoptar una perspectiva general desde la que interpretar la realidad y nuestra propia existencia de manera coherente.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *