Kant en la Analítica Trascendental de su Crítica de la Razón Pura afirma que las categorías o conceptos puros del entendimiento son formas a priori que sólo pueden aplicarse a la experiencia, o lo que es lo mismo, a los fenómenos empíricos. Entre las categorías kantianas se encuentra la causalidad. La causalidad sólo nos sirve para estructurar, organizar y dar unidad a los datos de nuestra experiencia, pero nunca podremos aplicarla a Dios o al mundo, que son ideas genéricas que marcan el límite de nuestras posibilidades de conocer, pero que no son objetos empíricos, ámbito de la causalidad. Nunca podremos, tal como afirma Tomás de Aquino al final del texto comentado, partiendo de los efectos, demostrar la existencia de Dios como su causa.

En la Dialéctica Trascendental, señala que nuestra razón, en su pretensión de la mayor comprensión, está condenada a una búsqueda infructuosa de lo incondicionado, que siempre estará más allá de nuestras posibilidades cognoscitivas. En consecuencia, Kant se dedica a criticar la utilización metafísica de los conceptos de Dios, del alma y del mundo. El intento de hacer metafísica sobre ellos nos lleva necesariamente a la contradicción o al paralogismo.

Kant se ocupa, en primer lugar, de mostrar la inconsistencia de las pruebas de la existencia de Dios. Considera que hay tres tipos de pruebas:

  • La “físico-teológica” o Dios como inteligencia ordenadora del mundo.
  • La “cosmológica” o Dios como causa última de la existencia del mundo.
  • La “ontológica” o partir de la idea de Dios para concluir la existencia divina.Este argumento ontológico criticado por Kant es el mismo que critica Tomás de Aquino en el texto que comentamos. La crítica que Kant desarrolla contra el argumento ontológico se basa en tres puntos fundamentales.
    1. Negar la existencia del Ser Necesario no implica contradicción. Al negarlo, mentalmente prescindimos de este ser y de todos sus predicados. Negar la existencia de Dios es negar totalmente el sujeto junto con todos sus predicados. Luego no queda posibilidad de contradicción alguna.
    2. La existencia necesaria del Ser Perfecto es una pura tautología. Sólo, si previamente hemos introducido la existencia en el concepto de ese ser, podremos afirmar su existencia. Sería como decir: “El Ser Perfecto existente existe”. El que este concepto contenga la existencia es lo que tenemos que demostrar.
    3. Kant niega que la existencia sea un predicado. Negar la existencia de Dios no es negar un predicado del sujeto Dios. La existencia es una categoría del entendimiento que solamente se aplica a los fenómenos empíricos, y Dios no es ningún fenómeno empírico.

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