LAS DEMOSTRACIONES “QUIA” Y “PROPTER QUID”

Tras el artículo 1 que comentamos, en el que Tomás de Aquino sostiene que para nosotros la existencia de Dios no es evidente, se ve necesitado de demostrarla.

En el artículo 2 distingue dos posibles tipos de demostración:

La demostración “propter quid” o a priori, que parte de la causa para demostrar el efecto.

La demostración “quia” o a posteriori, que iniciándose en los seres de nuestra experiencia, los efectos, pretende demostrar la causa.

Resulta claro que, tras el rechazo del argumento ontológico en el artículo 1, la única posibilidad de construir una argumentación sobre la existencia de

Dios consistirá en emplear una argumentación “quia”, que desde los efectos (los seres de nuestra experiencia) demuestre la existencia de la causa (Dios).

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