Marx acusa tanto a los jóvenes como a los viejos hegelianos de ocuparse exclusivamente en su filosofía de la conciencia y de sus productos. Así el mundo real existente escapa por completo a su actividad filosófica y por esto, en definitiva, siguen siendo idealistas.

El mundo real existente, la base real, es para Marx la materia, el mundo material, la producción por el hombre de los bienes materiales necesarios para su vida. La materia es el punto central de la ontología de Marx, por lo que su filosofía se denomina Materialismo Dialéctico. Marx desarrolla el Materialismo Dialéctico bajo la influencia de la interpretación materialista que de Hegel hace Feuerbach. Marx se aleja de la interpretación mecánica que de la materia hace la ciencia de su época. Los filósofos y científicos, sobre todo franceses, utilizaban el término “materialismo” en dependencia de la Física y de la Química, y sostenían que las explicaciones mecánicas aportadas por estas ciencias podían extenderse a toda la realidad, incluyendo el campo humano y social. Esta conclusión no es en absoluto compartida por Marx. Para Marx la calificación de “dialéctico” es esencial en esta cuestión. La visión mecanicista de la Física y de la Química no es aplicable a problemas que suponen un desarrollo histórico. El método de estas ciencias no puede ser aplicado a los estudios sociales. La dialéctica es el único enfoque capaz de explicar una materia en constante desarrollo y de revelar la necesidad de este desarrollo. La dialéctica presupone una teoría del progreso. En este punto Marx continúa el modelo metafísico de Hegel, para el que, escondida bajo la multiplicidad de las apariencias, existe una fuerza básica en la realidad.

  1. En primer lugar, como atestigua el texto comentado, el materialismo obliga a la crítica y superación de cualquier idealismo. El idealismo es una visión invertida de la realidad que nos aleja de la base real existente y de cualquier compromiso revolucionario. Además, convertido en ideología y utilizado por la clase dominante, contribuye a perpetuar el dominio sobre la sociedad y la explotación de las clases subordinadas. Como Marx indica en la primera de las Tesis sobre Feuerbach, todos los materialismos precedentes, incluyendo el de Feuerbach, captan la realidad bajo la forma de la contemplación y no como actividad, no como praxis. De aquí que no comprendan la importancia de la actividad “revolucionaria”, crítico-práctica.
  2. En segundo lugar Marx tiende a identificar el término “materialismo” con la palabra “científico”. No en el sentido de las ciencias físicas, a las que en absoluto menosprecia, sino como la expresión de la necesidad de fundamentar las teorías socio-políticas en multitud de conocimientos históricos y económicos. La dialéctica, superando una metodología mecanicista, da a su materialismo una flexibilidad o vaguedad que impide distinguir entre probabilidad, total necesidad o presupuestos condicionales. Esto le permite, al formular su visión de la historia, incluir las excepciones oportunas.
  3. En tercer lugar, el materialismo dialéctico conlleva una revolución de mayor alcance y profundidad. La Revolución Francesa, además de abolir el Antiguo Régimen, da origen a una nueva situación política que garantiza los derechos de la burguesía liberal. La dialéctica implica la superación del Estado garantista de las libertades tal como se ha desarrollado hasta el momento y la aparición de una forma más desarrollada de sociedad, originada por una revolución social en contraste con la revolución política anterior. La revolución social, socializando la producción y la distribución, destierra definitivamente las raíces de la explotación y de la desigualdad. El proletariado es la última clase, por debajo de la cual no existe otra clase explotada. La revolución social creará una sociedad sin clases.
  4. En cuarto lugar, el materialismo implica para Marx un rechazo radical de la religión. La verdad absoluta y todo calor trascendente son superados por la dialéctica al considerarlos productos relativos de una sociedad en el curso de su evolución histórica. Las teorías religiosas, llamadas erróneamente “verdades”, son los apoyos ideológicos con los que una clase controla a la sociedad y explota a las clases subordinadas. El materialismo para Marx implica un laicismo antirreligioso considerado como condición previa necesaria para poder realizar cualquier reforma social efectiva.

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