El término “socialismo” posee en el siglo XIX un significado bastante impreciso. En los países más industrializados aparecen numerosas doctrinas de reforma social que difieren profundamente de las utopías humanitarias y sentimentales de los siglos anteriores. Los autores del XIX se encuentran ante un inmenso problema que no se había planteado con anterioridad: las consecuencias sociales de la revolución industrial.

Se llama socialista a todo grupo o doctrina que promueve la mejora de la situación de los trabajadores, tanto con reformas laborales que faciliten su vida como con radicales cambios sociales y políticos que busquen una mayor justicia social. Son un conjunto de autores y grupos diversos no organizados que pretenden cambiar o mejorar la situación del proletariado. Se guían por principios éticos o por valores morales ideales, tales como la justicia, la libertad, la igualdad, la fraternidad universal, etc.

Marx rechaza este socialismo moralista que arranca de ideales de justicia universal. Para Marx tal modo de discurrir es idealista, arranca de arriba, de unos ideales morales universales que se presentan como patrimonio de la civilización humana. Marx los llamará socialistas utópicos para diferenciarles de su propio socialismo científico, pues sin realizar un análisis científico de la sociedad y de las leyes económicas que la rigen pretenden un profundo cambio social, Marx, al contrario, basándose en el conocimiento de las estructuras y de las leyes económicas que rigen las sociedades a lo largo de la historia, constituidas como modos de producción, intenta realizar una revolución radical de esas estructuras económicas cuando la madurez histórica de un modo de producción lo permita.

Entre los socialistas utópicos se encuentran:

El conde de Saint-Simon. Es un aristócrata ilustrado participante en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, experiencia que se convertirá en el punto de partida de sus reflexiones políticas. Tanto él como sus seguidores pretenden realizar una reforma global de la sociedad. Creen en la ciencia, en su progreso continuo, y en la existencia de una ciencia social alejada de las abstracciones y basada en ideas positivas. La ciencia de las sociedades tiene que ser una ciencia positiva. Saint-Simon tuvo como secretario a Augusto Comte, procediendo directamente la filosofía de este último del positivismo Saint-simoniano.

  • Centra su doctrina en la producción y no en el consumo, al contrario que Adam Smith y otros teóricos de la economía liberal. Llama productores o industriales a todos los que trabajan, diferenciándoles de los ociosos o “zánganos”.
  • Defiende la primacía de la economía sobre la política. La tarea más urgente es organizar la economía. Pone en duda los principios del liberalismo político y de la democracia. Él defiende un gobierno de técnicos, una “élite” tecnócrata frente al poder de los políticos.
  • Es el creador del término “proletario” y de la famosa distinción entre libertades formales y libertades reales.
  •  Realiza una crítica del orden establecido. Su crítica a la economía liberal anuncia la crítica marxista posterior.
  • Su doctrina y su escuela acaban convirtiéndose en la religión del progreso, en la “religión Saint- simoniana”.

Charles Fourier es un empleado y viajante de comercio cuyas ideas, un tanto extrañas y en ocasiones extravagantes, han ejercido una influencia no desdeñable.

  • Desde una interpretación global del universo, expone una crítica aguda del sistema capitalista y del liberalismo económico. Conociendo de cerca la miseria obrera no siente la menor inclinación por la industria, mostrando una clara preferencia por la agricultura, pero especialmente odia el comercio y los comerciantes a quienes considera parásitos.
  • Su creación más original es el falansterio. Los falansterios son unas pequeñas sociedades artificiales que deben asumir todas las funciones sociales. Están formadas por un número pequeño de personas, unas 1600. En ellas todo está organizado y programado, pero en absoluto se trata de un sistema comunista.

Robert Owen es un empresario filantrópico de hilaturas de algodón. Da una gran importancia a la educación y desea una profunda reforma de la sociedad que debe realizarse con las siguientes medidas:

  • La filantropía patronal: mejora de la vivienda y de la higiene, construcción de escuelas, aumento de los salarios, reducción de la jornada laboral, etc.
  • Recurso al Estado para modificar las leyes que permiten el trabajo de los niños, etc.
  • Comunismo agrario con la creación de poblados modelo en los que la propiedad privada estaría totalmente excluida. Las tentativas que realizó, como New Harmony en Estados Unidos, acabaron en un fracaso total.
  • Socialismo mutualista y cooperativo con la creación de un Banco de los trabajadores y cooperativas, pero sólo limitadas al cambio y no a la organización de la producción.

    La notoriedad de Owen en su época fue grande.

Pierre Joseph Proudhon es un trabajador que refleja y proviene de una Francia artesanal y campesina, anterior a la expansión industrial, y que escribió numerosas obras sobre la política, la revolución, la propiedad, etc. Tuvo numerosos, fieles y entusiastas partidarios.

  • Algunas de sus expresiones se han hecho famosas como “la propiedad es un robo” o “Dios es el mal”.
  • Considera, como Saint-Simon y Fourier, que la solución al problema social no es un asunto político, por lo que no confía en la democracia parlamentaria y critica ásperamente el sufragio universal. Esta desconfianza de Proudhon respecto a la democracia se encuentra en la tradición del sindicalismo. El conocimiento y el problema básico es la economía.
  • Más que de la democracia desconfía sobre todo del Estado. Siente la mayor aversión hacia la centralización y la burocracia. Proudhon se opone a cualquier autoridad, tanto a la de la Iglesia como a la del Estado.
  • Su doctrina es fundamentalmente antirreligiosa. En 1846 rompe con Marx porque considera al marxismo como una religión intolerante.
  • La doctrina de Proudhon es a la vez una doctrina de libertad y de igualdad. Devolviendo todo su sentido al lema revolucionario, piensa que el equilibrio entre libertad e igualdad sólo puede ser realizado mediante una solidaridad fraternal. La doctrina de Proudhon es una doctrina de la solidaridad. En el fondo el problema social es un problema moral y la justicia es la suprema virtud.
  • La solución al problema social está en campo político, en el federalismo, tanto nacional como internacional, y en el campo social mediante el mutualismo, evitando la violencia y la lucha social. La principal institución mutualista es el “Banco del Pueblo”.

El enfrentamiento entre Marx y Poudhon fue radical, éste acusa al marxismo de ser autoritario y Marx critica y ridiculiza con su obra La miseria de la filosofía la obra de Proudhon La filosofía de la miseria.

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