Después de 1870 el marxismo, en lucha con el anarquismo, es, dentro del socialismo, la corriente ideológica más coherente y con mayor difusión. Se convertirá durante un tiempo en la ideología oficial de los partidos socialistas. Sin embargo será objeto de incesantes discusiones que conducirán a completarlo, revisarlo o abandonarlo.

Eduard Bernstein será uno de los primeros marxistas que revisarán su filosofía intentando una vuelta a Kant. Bernstein modifica el materialismo histórico. Desde el kantismo pone en duda la teoría de las ideas reflejo. Los imperativos éticos tienen una realidad propia y actúan en la historia. Las transformaciones económicas deben dar entrada a los imperativos éticos como motor de la historia. El socialismo debe integrar a la ética kantiana.

Algunos de los análisis y de las previsiones de Marx han sido desmentidos por los hechos:

  • El capitalismo moderno es, cada vez más, un capitalismo bancario, financiero, y no un capitalismo industrial.
  • En contra de las previsiones marxistas, con el crecimiento del capitalismo, la situación del proletariado no ha empeorado sino que ha mejorado. Kart Kautsky polemiza con Bernstein en este punto, distinguiendo entre depauperación absoluta y depauperación relativa o menor proporción en la participación en los beneficios de la producción.
  • El punto más importante del revisionismo será la crítica a la dialéctica marxista. La dialéctica impide la observación justa de los hechos y de los fenómenos históricos. Un efecto no deriva necesariamente de una causa que es su contrario dialéctico.
  • La cadena causal de la dialéctica hegeliana y marxista se ha roto. La historia no avanza siguiendo una espontaneidad dialéctica. Los imprevistos y, sobre todo, la voluntad humana y los imperativos éticos pueden cambiar el curso de la historia.
  • Se produce un retorno a Kant al desarrollar, como intenta hacer Bernstein, la unión entre el socialismo y la libertad.
  • Aunque la revolución supone la abolición del capitalismo y del sistema asalariado, una etapa reformista puede suponer un progreso en este camino.

    En esta discusión, tras la muerte de Marx, sobre el desarrollo y la aplicación el marxismo a las nuevas situaciones históricas, aparecen varias tendencias:

  1. Un marxismo“dogmático”,bastante petrificado, que, centrado en las tesis de un mecanicismo económico, trata de retrasar la revolución hasta que lleguen a madurez las condiciones económicas y sociales adecuadas.
  2. Un marxismo “revisionista”, tanto de la filosofía como de la economía de Marx, que puede llegar a conclusiones “reformistas” en el plano político.
  3. El marxismo “ortodoxo” soviético que se autoproclama única interpretación oficial y válida de Marx. Se centra en el Materialismo Dialéctico, tal como Engels lo precisó, y en las aportaciones de Lenin y Stalin.
  4. Un marxismo “heterodoxo” occidental con tendencia a la autocrítica y a efectuar cambios importantes. Desde genéricos principios marxistas se desarrollan consecuencias teóricas y prácticas que darán origen a las “políticas de izquierda”.

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