Locke nos propone en el texto que comentamos que el gobierno de la Sociedad civil o política, originado en el contrato, es el defensor de la ley natural y de los derechos y libertades de los ciudadanos, principalmente del derecho a la propiedad.

En el siglo XIX las circunstancias económicas y sociales han cambiado profundamente con respecto a las de los siglos anteriores. La agricultura como base de la economía ha sido sustituida por la industria y el comercio. Ha surgido la industrialización como aplicación económica de la ciencia y la tecnología a las industrias, en las que se acumula una multitud de proletarios que, tras abandonar el campo, buscan trabajo en las fábricas de las ciudades. Marx, decenios después de Locke, hará una crítica profunda y agresiva de la teoría política de éste.

La democracia liberal defendida por Locke es para el marxismo una democracia puramente formal. Es una apariencia de igualdad y de justicia que esconde una realidad totalmente injusta. Se trata de un mundo invertido en el que, bajo la careta de la democracia liberal, se esconden la miseria y la alienación del proletariado bajo la clase burguesa dominante.

La situación del proletariado es miserable: largas jornadas de trabajo extenuante, salarios que apenas cubren las necesidades de subsistencia, ausencia de higiene, falta de seguridad ante la enfermedad o la vejez, total incultura, etc.

El Estado liberal propugnado por Locke es una superestructura que esconde los graves problemas que acontecen en la base real. Según el materialismo histórico de Marx, la Sociedad política o civil del modo de producción capitalista con sus componentes políticos, jurídicos e ideológicos, no es más que una deformación o inversión de la realidad que pretende ocultar la situación histórica. La clase burguesa, triunfante en las revoluciones del siglo XVIII, está en lucha contra el proletariado al que somete y domina utilizando como instrumento al Estado liberal, con el único fin de mantener la propiedad privada de los medios de producción. La propiedad privada defendida por Locke es el origen de la dominación y de la injusticia, y de las cuantiosas plusvalías económicas fruto del trabajo del proletariado, del que se adueña la clase burguesa.

El Estado burgués, teorizado y defendido por Locke, es una careta ideológica que pretende esconder la alienación y la explotación del proletariado. El siglo XIX será el siglo de las revoluciones proletarias en lucha contra la burguesía liberal.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *