Ortega, en el prólogo a la edición francesa de La rebelión de las masas, sostiene una tesis contraria a la que Locke defiende en el texto que comentamos. Según el contractualismo de Locke, tal como viene explicado al principio del texto, la Sociedad civil se constituye sólo cuando un grupo de hombres se une en sociedad y renuncia al poder de ejecutar la ley natural.

Según Ortega se trata de un grave error, pues se están confundiendo los conceptos de sociedad y de asociación. La sociedad no puede iniciarse por un acuerdo o contrato entre personas. La posibilidad de que se dé dicho acuerdo o contrato ya implica una relación social preexistente. Sólo las personas que ya conviven pueden precisar de una u otra forma esa convivencia, originando unas estructuras políticas determinadas. Es decir, sólo desde la preexistencia de una sociedad puede surgir una asociación política o jurídica concreta.

La idea de una sociedad política originada en una reunión contractual es, según Ortega, tan insensata como pretender poner el carro delante de los bueyes.

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