Locke afirma en el texto que la comunidad civil se origina únicamente cuando un grupo de hombres se asocia y decide ceder sus poderes a la comunidad. La Sociedad civil así resultante es una entidad artificial, que podría no darse. Además, en el Estado de naturaleza los hombres viven prescindiendo de la Sociedad política. Locke parece separar la naturaleza humana de las estructuras políticas, que serían un añadido convencional.

Esta tesis es contraria a la filosofía política de Aristóteles, tal como viene explicada en el capítulo I de su Política. El hombre, según Aristóteles, es por naturaleza social, por eso todos necesitamos y buscamos las relaciones sociales. Fuera de la sociedad o de la Ciudad-Estado, sólo podrían vivir los animales o los dioses.

Hay numerosos animales gregarios que parecen vivir en sociedad, pero la naturaleza social del hombre es superior a todos ellos. Los animales tienen voz, con la que pueden expresar sus sensaciones de dolor o de placer, pero sólo el hombre posee la palabra, es decir, la capacidad de manifestar lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto a sus semejantes, y la naturaleza no hace nada en vano.

Esta naturaleza social del hombre facilita la supervivencia y la reproducción, ayuda a solucionar nuestras necesidades y funda la casa familiar y la ciudad.

La organización política concreta es un problema secundario para Aristóteles. La sociedad queda legitimada, por ser conforme a la naturaleza, cuando sus gobernantes buscan el Bien Común o bien general de todos los ciudadanos, ya sea con el gobierno de una sola persona, Monarquía, de varias, Aristocracia, o de todos los ciudadanos, Democracia. Por el contrario el gobierno será siempre ilegítimo, ya gobierne uno, Tiranía, varios, Oligarquía, o todos, Demagogia, si no se busca el Bien Común sino el bien particular de algunos.

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