UNA NUEVA FILOSOFÍA

En el Discurso del método Descartes nos cuenta su experiencia como alumno del famoso colegio de La Flèche, en el que realizó sus primeros estudios. Su deseo y su dedicación al estudio fue grande, tanto como su inteligencia e ingenio. Sin embargo, con respecto a la filosofía quedó muy descontento. Él buscaba la verdad y la seguridad en el conocer, pero sólo encontró dudas e ignorancia. Nos transmite una valoración negativa, incluso despectiva, de la filosofía escolástica que estudió.

Esta experiencia negativa tuvo como consecuencia el que Descartes prefiriese estudiar en el “libro del mundo”, viajando, relacionándose con otros intelectuales, viviendo y reflexionando sobre la vida, antes que seguir buscando el conocimiento en los libros. Por esto, aunque Descartes tiene un conocimiento de Historia de la Filosofía, éste no es ni profundo ni demasiado amplio.

Además, Descartes buscará una filosofía nueva utilizando un método diferente o dando un uso nuevo a la razón. Para ello adoptará como principio rector lo que podríamos denominar “principio racionalista”, es decir, la autonomía e independencia de la razón en su búsqueda del conocimiento, diferenciando lo verdadero de lo falso. Esto implicará el rechazo de la “auctoritas” medieval o argumento de autoridad. Descartes considera que la aceptación acrítica de la autoridad intelectual es una fuente de errores. Siguiendo el modelo metodológico de la matemática, la razón buscará la evidencia, es decir, un conocimiento claro y distinto, como condición de aceptación de cualquier idea. El medio para alcanzar este conocimiento evidente será someter a duda metódica todo aquello en lo que encontremos algún motivo para dudar.

Con esta disposición, revolucionaria para su época, Descartes colocará al “cogito” como puerta y cimiento de la filosofía moderna, de la que es considerado “padre” y fundador.

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