ORTEGA Y GASSET

Existen indudables confluencias y profundas divergencias entre las filosofías de Descartes y Ortega. Para éste, la realidad radical, punto de partida y fundamento de la filosofía, es nuestra vida. Ortega es un pensador vitalista, raciovitalista, que señala como problema de nuestro tiempo la superación del idealismo, orientación ya presente en el racionalismo cartesiano.

El primer atributo de la vida es el ser evidencial, el conocerse a sí mismo, el darse cuenta y saberse existiendo. Se trata inicialmente de una coincidencia con el “cogito” de nuestro texto. Pero para Descartes el único atributo evidente de la sustancia que somos es el pensar, la consciencia. Ortega afirma inmediatamente un segundo atributo, que Descartes rechazaría al poner en duda el conocimiento sensible, vivir es encontrarse en el mundo. Nuestra vida no es sólo nuestra persona, sino que de ella forma parte nuestro mundo. No es primero el yo y luego el mundo, no nos damos cuenta primero de nosotros y luego del contorno, sino que vivir es hallarse con y dentro del mundo. Esta evidencia primaria del mundo no es aceptada por Descartes, para quien el alma, primera evidencia, es distinta e independiente del cuerpo y del mundo. Para Descartes, viendo lo que somos, podemos fingir que no tenemos cuerpo y que no hay mundo ni lugar en el que existamos. Para Ortega, este planteamiento es un total despropósito, contrario a las evidencias fundamentales en que se asienta nuestra vida.

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