LOS FILÓSOFOS DE LA SOSPECHA

Paul Ricoeur es el creador de la expresión “la filosofía o los filósofos de la sospecha”, según él, Descartes con el “cogito”, tal como aparece en el texto que comentamos, fundamenta la filosofía moderna en una conciencia o razón independiente y autónoma. Esta independencia y autonomía será negada por algunos autores de los siglos XIX y XX, que sospechan que el “cogito” es una apariencia engañosa tras la que se esconde la verdadera realidad radical que es principio de la filosofía. Estos filósofos son Carlos Marx, Federico Nietzsche y Segismundo Freud.

Marx criticará la pretensión de autonomía de la conciencia y de sus productos las ideas. La conciencia y sus ideas no son más que un reflejo derivado de la base material, las relaciones de producción establecidas entre las fuerzas productivas en una sociedad determinada. Es la materia y la producción material la entidad original y la primera evidencia y no la conciencia y sus productos, que no son más que ideología utilizada por la clase dominante. La filosofía de Descartes, como toda filosofía idealista, es una visión invertida de la realidad.

Nietzsche coincide en esta crítica a Descartes. Ni es evidente la sustancia pensante, ni el pensamiento es el dato primario en filosofía, ni la razón es autónoma e independiente. El primer valor a reconocer es la vida, entendida como voluntad de poder y, por tanto, como dinamismo vital irracional. El pensamiento está al servicio de la vida, y la principal función de la razón no es la búsqueda de la verdad, sino la utilización de la mentira como manipulación de los demás e instrumento de poder.

Finalmente Freud insiste en la crítica al sujeto pensante del “cogito”. El yo consciente no es más que una derivación de pulsiones inconscientes de origen biológico, generalmente reprimidas. Eros o el instinto sexual y Thanatos o la pulsión hacia la muerte y la violencia son los cimientos o bases de nuestra realidad, por tanto, no la consciencia sino el inconsciente es el fundamento de lo que somos.

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