REGLAS METODOLÓGICAS

La duda metódica que Descartes está empleando en el texto, “rechazar como absolutamente falso todo aquello en que pudiera imaginar la menor duda”, no es más que la aplicación práctica de la primera regla de su método: no aceptar como evidente sino las ideas claras y distintas. La evidencia tiene como propiedad excluir toda duda. Así se explicita y matiza esta primera regla del método: “no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era…, y no admitir en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu, que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda”.

Pero esta regla sólo puede aplicarse a problemas simples, mientras que la mayor parte de los temas que nos ocupan son bastante complejos. Por ello resulta necesario complementar esta primera regla con otras dos. “Dividir cada una de las dificultades en tantas partes como sea posible y necesario para su mejor solución”, y “conducir con orden mis pensamientos, empezando por los más simples y fáciles de conocer para ascender hasta los más complejos”, y finalmente, como conclusión, “hacer enumeraciones tan completas y revisiones tan amplias, que llegase a estar seguro de no haber omitido nada”.

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