LA CIRCUNSTANCIA RELIGIOSA

La religión es el centro de la cultura religiosa medieval. Se ha formado una creencia colectiva que aúna a la cristiandad europea, tal como se manifiesta en las peregrinaciones o en las cruzadas.

Este teocentrismo medieval comienza a entrar en crisis en el siglo XIV. Los enfrentamientos entre el Papa y el Emperador y los abundantes escritos con los que atacan teóricamente, rompen el concepto de cristiandad. Guillermo Ockham imposibilita la armonía entre razón y fe. Además la iglesia entra en un periodo de desprestigio y corrupción. La crisis se agrava por el exilio en Avignon y por el enfrentamiento entre el Papa y el Concilio, produciéndose el llamado Cisma de Occidente, en el cual se da la presencia simultánea de tres papas que se excomulgan entre ellos.

Todo esto provoca en las mentes más cultas y sensibles la idea de una necesaria reforma de la iglesia. Erasmo de Rótterdam es el representante modélico de esta situación.

Este cambio necesario es dirigido por Lutero, Calvino, etc., que encabezan la llamada “Reforma protestante”. Rechazan la autoridad religiosa de Roma y muchos de los dogmas religiosos tradicionales, creando iglesias independientes. Afirman que la conciencia individual se relaciona directamente con Dios sin necesidad de autoridad religiosa alguna, incluyendo la libre interpretación de la Biblia.

La iglesia romana intenta corregir desde dentro, a través del Concilio de Trento, los abusos y la corrupción existentes. Nuevas leyes canónicas, la Inquisición y el Índice de libros prohibidos intentan restablecer, contra la heterodoxia, el poder religioso y el dogma.

La hostilidad que acompañó a los enfrentamientos doctrinales, la mezcla entre religión y política, y la intransigencia fanática que buscó aniquilar al contrario, desembocaron en las guerras de religión que ensangrentaron Europa durante decenios con las calamidades y penurias que las acompañan.

Desaparece toda libertad religiosa; se persigue y extermina a quien tiene creencias religiosas diferentes. En resumen, Europa está dividida y enfrentada. La imposibilidad de que un vencedor termine con las guerras obliga a los contendientes a llegar a la paz de Wesfalia. Se decide imponer las creencias de los gobernantes a sus súbditos, “cuius regio eius religio”.

Descartes participó como soldado en la guerra de los treinta años, primero en el ejército protestante y después en el católico. Sus renovadoras ideas filosóficas le proporcionaron enemigos tanto entre católicos como entre protestantes. Al coincidir con la condena de Galileo, no saca las consecuencias religiosas, éticas y políticas de su racionalismo. En este ambiente hostil su divisa es “larvatus prodeo”, avanzo escondido.

Locke asiste a la guerra civil inglesa y participa en su “revolución gloriosa”, las cuales, sin duda, tienen un carácter político al enfrentarse el Parlamento contra el absolutismo regio, pero hay también un componente religiosos por el que se enfrentan católicos, protestantes calvinistas y anglicanos, tratando de aniquilarse mutuamente. Como crítica contra el dogmatismo católico escribe Cartas sobre la tolerancia, produciendo un profundo influjo sobre la Ilustración.

Este enrarecido ambiente religioso condiciona la vida y el pensamiento filosófico tanto de Descartes como de Locke.

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