DEFINICIÓN DE TÉRMINOS

Alma: También denominada espíritu. Es la sustancia pensante, objeto de intuición en el “cogito”. Es totalmente independiente de la materia, además de simple. Su atributo o propiedad esencial es el pensamiento o la conciencia. Cuerpo y alma son dos sustancias independientes, pero se encuentran juntas en el hombre. Aunque lo intentó recurriendo a la glándula pineal, Descartes nunca explicó satisfactoriamente la relación entre alma y cuerpo.

Certeza: Es la seguridad que tiene el sujeto al afirmar una verdad. La certeza supone la total exclusión de la duda y es una característica propia del conocimiento evidente.

Certidumbre metafísica: Es la plena seguridad en lo que conocemos, pues se basa, no en motivaciones subjetivas, sino en principios objetivos, del ámbito de la realidad o de la lógica… su contrario es imposible, pues la negación de lo que conocemos implicaría contradicción.

Claro y distinto: Características del conocimiento evidente. Una idea o conocimiento es claro cuando captamos todas sus notas o propiedades, y es distinto cuando lo diferenciamos de los demás conocimientos o ideas. El conocimiento claro y distinto excluye el error, y, supuesta la existencia de Dios como Ser Perfecto, implica la verdad de dicho conocimiento(ver «claridad» y «distinción») .

Claridad: experiencia de conocimiento en la cual el objeto conocido está «en persona» o presente ante la mente del sujeto; lo contrario del conocimiento claro es el conocimiento oscuro, en el que el objeto que se cree conocer no se halla presente ante el sujeto en el momento de dicha experiencia de conocimiento. La claridad junto con la distinción son los rasgos esenciales de la experiencia de la evidencia. El conocimiento más claro que nos cabe tener es el que nos sobreviene cuando ejercemos la duda metódica y observamos que necesariamente existimos cuando pensamos. Pero este conocimiento también se puede extender a todas las nociones simples que se dan «a la pura luz de la razón», como son por ejemplo los primeros principios de las matemáticas.

Costumbres: Comportamiento habitual que puede formar parte de la tradición cultural de una colectividad y estar en el origen de muchas normas sociales. Para Descartes, dado que la duda metódica es sólo teórica, las costumbres no quedan afectadas por dicha duda.

Cosas sensibles. Cosas materiales, Cuerpos: Expresiones equivalentes a cuerpos. Su naturaleza consiste únicamente en ser sustancias extensas en altura, anchura y profundidad. Descartes explica los cuerpos o cosas desde los principios mecanicistas de su física. Tienen como cualidades primarias el estar delimitados por una figura, el tener magnitud, el estar en un lugar y llenar un espacio, además de poder ser movido por otro, y como cualidades secundarias el olor, el color, el sabor, etc., y todo aquello que puede ser sentido.

Demostración: Término equivalente a razonamiento o deducción.

Dios: Es la sustancia infinita, el ser perfecto origen de nuestras perfecciones y de la idea innata de ser perfecto. Como ser perfecto, su definición incluye con evidencia la existencia (argumento ontológico) y fundamenta la verdad de nuestro conocimiento. Descartes recoge los atributos clásicos de Dios, pero se muestra original en algunos puntos. Así, entre otros, Dios es “causa sui”, noción contradictoria para el tomismo, por el contrario Descartes considera que el principio de causalidad tiene una aplicación universal y una validez absoluta.

Distinción: Característica de todo conocimiento en el que lo que en él se enuncia no va más allá de lo que al sujeto se le ofrece en la experiencia de conocimiento. Cuando el objeto conocido presenta sus rasgos separados de los rasgos de los demás, cuando se presenta como «distinto» de los otros, con contornos precisos y diferenciados, entonces el conocimiento es «distinto». Lo contrario de distinto es lo «confuso».

Duda: Situación en la que el espíritu no acepta ni se adhiere a lo conocido por carecer de evidencia o tener argumentos que oscurecen y confunden al entendimiento. Descartes la utiliza como un procedimiento metodológico para encontrar lo evidente. Recoge como motivos de duda gran parte de los argumentos que los escépticos clásicos denominaron “tropos”.

Entendimiento: El alma humana es la sustancia finita cuyo atributo o esencia es el pensar, el ser consciente. Esta esencia, sumamente genérica, es capaz de multitud de operaciones, todas ellas conscientes y, por tanto, pensadas. Entre estas operaciones del pensamiento o consciencia, Descartes contrapone dos. El entendimiento es el aspecto pasivo del alma humana y consiste en la capacidad de tener distintas ideas, clasificadas según su origen, pero que no podemos controlar. La voluntad libre o libre albedrío es el aspecto activo del alma. Es un dato primario, previo incluso al “cogito”, pues la capacidad para aplicar la duda metódica presupone la libertad. La consciencia de la libertad es una idea innata. El hecho de que la voluntad tenga mayor alcance que el entendimiento, explica el origen del error, pues mi voluntad puede extenderse a cosas que no entiendo, y así, engañándome, me puedo apartar de lo verdadero.

Error: Equivalente a “falso”.

Escépticos: Filósofos que no conceden a nuestro conocimiento la capacidad de llegar a alguna verdad u opinión segura. Por ello, debemos abstenernos de pronunciarnos sobre nada y de tomar decisión alguna. A diferencia de Descartes, los escépticos toman como actitud definitiva la duda. Descartes recoge las razones para dudar de los llamados “tropos” de los escépticos clásicos. Se considera a algunos sofistas como precursores de los escépticos. En la época helenística, son Pirrón de Elis y sus discípulos, Timón de Fliunte, etc., los filósofos escépticos clásicos. En la cultura romana encontramos a Enexidemo y a Sexto Empírico. Posteriormente, a finales del renacimiento, reaparece el escepticismo con Montaigne, Charron, Francisco Sánchez, etc. Todos ellos producen un indudable influjo en Descartes.

Escuelas: Son las diversas corrientes de la filosofía escolástica, que constituyen el ingrediente más importante de la filosofía en la Edad Media. En su origen son las escuelas monacales y catedralicias o episcopales, en las que se enseñaban las “artes liberales” (Trivium y Quadrivium). A partir de algunas de ellas, las más importantes y universales, surgirán las universidades. Estas escuelas se identifican por seguir una problemática y una orientación filosófica determinada, y por utilizar una metodología semejante. Aunque se hable, sobre todo, de la escolástica cristiana, hay también una escolástica musulmana y una judía. Estas orientaciones filosóficas se prolongan más allá de la Edad Media y perduran como filosofía tradicional universitaria en el Renacimiento y al principio de la Época moderna. Incluso, como orientación filosófica reconocida oficialmente por la Iglesia Católica, existe en la actualidad como Neoescolástica. Descartes fue educado filosóficamente en la escolástica por los jesuitas de La Fleche, pero él mismo nos comunica la insatisfacción que le produjo esta filosofía frente al saber matemático o a la entonces incipiente Nueva Ciencia. Así podemos entender que Descartes, siguiendo el modelo del saber matemático, iniciara con su pensamiento una nueva época filosófica, la llamada Filosofía Moderna. Igual insatisfacción con la filosofía tradicional escolástica muestra Locke. Posteriormente, durante la Ilustración, se intentará retirar de la enseñanza a la filosofía escolástica que perdurará sobre todo en la educación eclesiástica.

Espíritu – Yo: Término equivalente a alma. Es la sustancia finita cuyo atributo es pensar. Es independiente del cuerpo, no necesita de la materia para existir. Forma junto con el cuerpo el hombre. Pero cuerpo y alma o espíritu son dos sustancias distintas. Descartes no resolvió el problema de su interacción, aunque recurre a la glándula pineal como explicación biológica.

Evidencia: Es la presencia a un espíritu sano y atento de una idea clara y distinta. Clara supone que captamos todos sus elementos y distinta que la diferenciamos plenamente de las demás. Su contrario es la idea oscura y confusa. Como consecuencia de la evidencia, obtenemos un conocimiento indudable y cierto, y, además, verdadero. La verdad de las ideas evidentes se fundamenta en la existencia de una Ser Perfecto, origen de nuestro conocimiento y de la realidad.

Falsedad, Falso: Cualidad del conocimiento que no manifiesta la realidad existente, carece, por tanto, de valor alguno. Es equivalente al término error. Pese a carecer de evidencia y, en consecuencia, de claridad y distinción, lo aceptamos movidos por la precipitación, por la autoridad o por los prejuicios. Es, también, una muestra de la fuerza que pueden ejercer las pasiones sobre el espíritu. Es manifestación, en definitiva, de que la libertad es más amplia que el entendimiento y, por ello, podemos afirmar lo que no entendemos.

Geometría: Ciencia que estudia la extensión, es decir, la propiedad esencial o atributo de las sustancias corpóreas. Es una parte de las matemáticas que estudia las propiedades de las figuras en el plano y en el espacio. Descartes toma como conocimiento modélico a la geometría, por su evidencia, claridad y distinción, y por la seguridad y certeza que proporciona. Su método quiere seguir el modelo matemático de la geometría. Descartes fue un gran investigador en geometría; creó, junto con Fermat, la geometría analítica.

Idea: Es todo contenido mental consciente y constituye el objeto del conocimiento. Por ello la teoría del conocimiento de Descartes es defensora del fenomenismo y conduce a la filosofía moderna hacia el idealismo. Distingue entre aspecto objetivo de la idea, que es lo que significa y diferencia a unas ideas de otras, y aspecto subjetivo, que es la idea como entidad mental o modo del atributo pensamiento, éste es un aspecto formal e idéntico en todas las ideas. Por su origen, Descartes distingue entre ideas innatas, adventicias y facticias.

Idea de Dios: Idea innata cuyo contenido es el siguiente: “Por la palabra Dios entiendo una sustancia que es infinita, independiente, omnisciente, todopoderosa, y por las cual yo mismo y todo lo demás, si es que algo más existe, hemos sido creados” (Meditaciones, 3). Descartes utiliza la idea de Dios como fundamento de pruebas de la existencia de Dios, tanto del argumento ontológico como de pruebas causales, pues esta idea no ha podido ser producida por nosotros mismos.

Idea del alma: Idea innata objeto de intuición intelectual en el “cogito”. Con ella afirmo que soy una sustancia que piensa, es decir, “una cosa que duda, entiende, afirma, niega, quiere, rehúsa, y que también imagina y siente”. (Meditaciones, 2)

Imaginación, Imaginar: Capacidad de nuestro pensamiento por la que creamos o conservamos imágenes o representaciones sensibles que debemos someter a duda, ya sea por su origen sensible, ya por ser invenciones que la razón rechaza como inexistentes e irreales. La imaginación no puede representarse sustancias espirituales como el alma o Dios, por ello no es un instrumento adecuado de conocimiento. En ocasiones Descartes utiliza el término imaginación como equivalente a conocimiento sensible.

Incierto: Carente de certeza. Nuestro espíritu no se adhiere con seguridad a lo conocido por carecer de la evidencia propia de la intuición intelectual y presentar, por tanto, algún aspecto oscuro o confuso.

Indudable: Aquello que no puede ser sometido a duda. Según las reglas del método cartesiano, solamente la evidencia de una idea clara y distinta excluye definitivamente toda duda. Pero el texto parece limitarse al campo teórico y excluir de la duda todo lo referente a la conducta humana, es decir, la moral, la política y la religión.

Opiniones: Conocimientos carentes de evidencia y, por tanto, de un asentimiento firme y seguro, pero, según Descartes, suficiente para dirigir nuestra vida práctica. Tal vez Descartes se muestra aquí sumamente precavido, conforme a su lema “Larvatus prodeo”, ante los peligros que la crítica y la libertad de expresión tenían en su época, viendo lo que les sucedió a su contemporáneo Galileo y, un poco antes, a Giordano Bruno.

Paralogismo: Proceso demostrativo que no respeta las leyes lógicas y que, por tanto, no llega a demostrar la conclusión. Es una fuente de errores.

Pensamiento: Término equivalente a idea. Son los contenidos conscientes de nuestra mente o los modos del atributo pensamiento. Para Descartes son el objeto del conocimiento, de este modo da una orientación fenomenista a su filosofía, que culminará en el idealismo posterior. Tiene un significado muy amplio que engloba dudar, afirmar, negar, querer, imaginar, sentir, etc.

Primer principio de la filosofía: Punto de partida indubitable y, por tanto, evidente, en el que se fundamenta todo el proceso deductivo, conforme al modelo matemático del método de la filosofía de Descartes. Este primer principio de la filosofía cartesiana es la intuición del “cogito” o sustancia pensante, expresada en la frase “Pienso, luego existo”.

Razonar: Por el uso que hace Descartes de este término en el texto, tiene un significado equivalente a deducir. Es el método demostrativo típico de las matemáticas, totalmente diferente de la intuición, y consistente en un procedimiento que reduce lo desconocido a lo conocido y se remonta a los principios de que depende. Se comienza analizando lo complejo en búsqueda de la intuición como punto de partida de la deducción. La síntesis es la segunda operación, y consiste en reconstruir lo complejo a partir de lo simple, o en inferir una consecuencia partiendo de los principios.

Regla: Principio práctico que dirige nuestra acción (regla moral) o nuestro conocimiento (regla metodológica). El texto se refiere a una regla lógica o metodológica, es decir, un principio práctico que rige el uso de nuestra razón en la búsqueda de la verdad. Descartes propone cuatro reglas en su método,  tomando como modelo a las matemáticas. La primera y más importante, a la que se refiere el texto, es la regla de la evidencia. Las restantes son las reglas del análisis, de la síntesis y de la enumeración.

Seguridad moral: Es la certeza que rige en el ámbito de la conducta humana libre. Se basa en las expectativas subjetivas creadas por los usos y costumbres, los hábitos personales, las características psicológicas y morales de las personas, o por las circunstancias que rodean la acción, pero siempre existe la posibilidad de que se realice la conducta contraria. Por ello la seguridad nunca es total y, además, la negación de lo que es objeto de seguridad moral no supone contradicción. Es una seguridad basada en motivos subjetivos, que, para Descartes, proporciona una certeza suficiente para regular la vida práctica del hombre. Tal vez constituya una manifestación de la actitud precavida de Descartes, conforme a su lema: “Larvatus prodeo”, ante las falta de libertad y la represión existentes en la época.

Seguro. Cierto: Es una propiedad del conocimiento por la que nuestro espíritu se adhiere plenamente a la verdad conocida, por ser ésta evidente. Este conocimiento excluye totalmente la duda, pero su veracidad presupone la existencia de Dios como Ser Perfecto.

Sentidos: Órganos corpóreos que, tras ser alterados por las cosas, producen en nosotros imágenes o representaciones sensibles del mundo, que, según Descartes, debemos poner en duda porque en ocasiones nos engañan e inducen a error.

Ser Perfecto: Con esta expresión Descartes se refiere a la sustancia infinita, poseedora de todas las perfecciones y, por tanto, causa u origen de la idea de perfección y de la perfección que poseemos nosotros. En cuanto Ser Perfecto, Dios garantiza la verdad de nuestro conocimiento evidente, puesto que, al haber creado Dios a nuestra razón, la falsedad del conocimiento evidente supondría imperfección en Dios. Con la tesis de la existencia de Dios, ser infinito y perfecto, queda excluida la hipótesis del “genio maligno”. Según Descartes, la idea de Ser Perfecto es innata y la toma como punto de partida de la demostración de la existencia de Dios.

Verdad, Verdadero: Propiedad del conocimiento evidente y cierto, que, por tanto, manifiesta plenamente la realidad existente. Según Descartes, la bondad de Dios, origen de todo lo existente, es la garantía de la verdad del conocimiento.

Vivos y expresos: Propiedades de nuestros conocimientos o ideas, tanto en la vigilia como en los sueños, por la que éstos nos afectan o impresionan con intensidad (vivos) y nos parecen estar dotados de gran claridad y definición (expresos).

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