El hombre desde que existe se encuentra en un mundo ya dado, en el que hay cosas, en el que le pasan cosas. Las cosas que están junto a él, como los acontecimientos que suceden, se le presentan como algo extraño. También él mismo se siente como un enigma, ya que se ve continuamente obligado a elegir. Por eso, el hombre, para poder sobrevivir, ha necesitado resolver esos enigmas. Sin embargo, no siempre ha utilizado los mismos instrumentos para ello.

Hasta hace aproximadamente unos 2.500 años, el hombre había confiado en la fe, en la imaginación, en el valor de la tradición. Estas confianzas le llevaron a interpretaciones religiosas, mágicas y míticas, que se caracterizaban porque lo que decían podía ser verdad o no serlo, pero no había forma de demostrar ni una cosa ni otra.

A estas interpretaciones son a las que vamos a denominar pensamiento arcaico, y le sirvieron al hombre antiguo para clarificar e introducir un orden en el mundo de su experiencia y para saber cómo comportarse.

Rasgos distintivos del pensamiento arcaico (mito)

  1. Infundado. Ya que se limita a hacer afirmaciones, pero sin demostrarlas de manera alguna.
  2. Acrítico. Ya que no da razones de sí mismo, ni explica ni analiza su propia metodología.
  3. Antropomórfico. Ya que para explicar el mundo los hombres proyectaban sobre él las motivaciones y vivencias del ser humano.
  4. Emocionalmente comprometido. Todos los hechos, al ser producidos por los dioses, mantienen con los hombres una relación directa, y por lo mismo son incapaces de objetivarlos, de distanciarse de ellos para explicarlos, puesto que les afectan, les comprometen.

Como consecuencia de estas características, el pensamiento mítico no analiza los hechos como conceptos susceptibles de ser definidos y relacionados unos con otros en teorías, sino que los personaliza, los ve como producidos por espíritus o dioses, que son como hombres aunque poseen mucho más poder. Por eso, el hombre que vive inmerso en este pensamiento, cuando pretende vivir bien, lo que trata de hacer es obtener el favor de los dioses mediante cultos y ofrendas y trata de conocer las intenciones de esos seres de los que depende mediante técnicas de carácter adivinatorio.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *