Tomás de Aquino utiliza en el texto comentado la teoría de la proposición, formada por los conceptos del sujeto y del predicado. Esta teoría está recogida de la Lógica aristotélica.

Se considera que Aristóteles, en su intento de hacer una teoría científica sobre los razonamientos, creó la Lógica. En su obra Analíticos anteriores desarrolla los primeros pasos de esta lógica. Comienza por distinguir los enunciados o proposiciones desde el punto de vista de la cuantificación, distinción que en su obra anterior los Tópicos no había hecho. En todo enunciado, ya sea afirmativo o negativo, un predicado P se atribuye a un sujeto S. P siempre es un concepto o entidad abstracta, S puede ser tanto un individuo como un concepto. Los enunciados o proposiciones, afirmativos o negativos, pueden ser así singulares, universales, particulares o indefinidos. Una de las invenciones más notables de Aristóteles consistió en introducir variables o letras mayúsculas para significar conceptos.

Su interés por la discusión dialéctica, en la que se debe refutar la tesis del adversario, le lleva a interesarse por la oposición entre proposiciones. En su obra posterior Sobre la interpretación distingue como principales tipos de oposición la contraria y la contradictoria, desarrollando las leyes que regulan sus relaciones.

El texto menciona también los primeros principios de la demostración. La demostración constituye el tema central de los Analíticos Posteriores. En esta obra Aristóteles estudia qué es una demostración y, sobre todo, qué es una demostración científica. La ciencia utiliza el razonamiento deductivo y debe llegar a conclusiones totalmente necesarias, para ello debe partir de unas primeras premisas o primeros principios indemostrados y evidentes. Aristóteles llama “axiomas” a los principios comunes a todas las ciencias, como el principio de contradicción, y los distingue de los principios específicos de una ciencia concreta, como las definiciones o las hipótesis.

Vemos en el texto que el conjunto de la lógica de Aristóteles, el Órganon aristotélico, ha sido recogido por Tomás de Aquino ya sea a través de las traducciones de Boecio, citado en el texto, ya a través de las traducciones directas del griego, hechas en el siglo XIII.

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