Tomás de Aquino afirma en el texto comentado que la existencia de Dios no es evidente para nosotros, por lo que tenemos que demostrarla a partir de los efectos. En los artículos siguientes desarrolla esas demostraciones de la existencia de Dios. De modo general, Tomás de Aquino, creyente cristiano, no hace sino fundamentar filosóficamente su creencia en Dios y en la religión cristiana.

La posición radicalmente opuesta a estos textos de Tomás de Aquino la encontramos en aquellos filósofos ateos que argumentan la no existencia de Dios.

1. Federico Nietzsche defiende como realidad y valor fundamental la vida concebida como voluntad irracional de poder. La realidad preñada de vida es totalmente cambiante y fenoménica, en la que el hombre se encuentra en continua evolución hacia el “superhombre” futuro.

La existencia de Dios supone admitir una realidad superior a la vida, a la que ésta se encuentra sometida. La vida ya no sería el valor fundamental, sino que Dios sería la fuente de los valores a los que la vida se subordina.

La plena realización de la vida en el “superhombre” ya no sería la creación de valores que él y los fuertes imponen a los débiles. Todos estarían bajo el poder de Dios y, en esta situación, todos serían iguales. La afirmación de la vida como valor supremo conlleva la negación de Dios. “¡Dios ha muerto! Y nosotros le hemos matado”. No queda sino entonar el “requiem aeternam Deo” afirma Nietzsche en El Gay Saber. Esta negación de la vida, sintetizada en el concepto de Dios, es propia de la cultura tradicional de Occidente que tiene sus nefastas raíces en la filosofía griega y en la religión judeocristiana.

2. Para Carlos Marx el hombre se encuentra explotado y esclavizado en el modo de producción capitalista.

Para esconder la profundidad de esta alienación, se crea la ideología religiosa que está al servicio de los intereses de la clase dominante. La religión es la manifestación de un mundo invertido, en el que Dios, producto de la conciencia creado por el hombre, se encuentra por encima de la sociedad humana y del propio hombre que lo ha creado. “El hombre hace la religión, la religión no hace al hombre”, afirma Marx en su Crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel.

La religión y Dios no son más que formas ideológicas al servicio de la explotación del trabajador por parte de la clase dirigente. La crítica a la religión es la crítica al valle de lágrimas, a la miseria en la que el capitalismo ha arrojado al proletariado. Dios es la manifestación y la defensa de un mundo invertido, falso e injusto, por eso “la religión es el opio del pueblo.”

3. Para Sartre, tal como afirma en su conferencia El existencialismo es un humanismo, el hombre es libertad absoluta. La existencia humana, aunque sea totalmente absurda, es lo que el hombre mismo decide y hace. En el hombre la existencia precede a la esencia.

No hay naturaleza humana porque no hay Dios para concebirla. La existencia de Dios es un obstáculo que se opone a la existencia libre del hombre. El ateísmo de Sartre no es más que la afirmación del humanismo existencialista.

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