Se llama averroísmo latino a una tendencia filosófica originada en los Comentarios que Averroes hizo de las obras de Aristóteles. Estos Comentarios se difundieron por Europa en el siglo XIII y su influjo perdurará hasta los siglos XIV y XV.

En realidad los averroístas sólo constituían una minoría en la Universidad de París, aunque muy activa. Sus tesis fueron condenadas repetidamente, pero en el fondo estas condenas hicieron más daño al tomismo que al propio averroísmo. Los representantes más significados del averroísmo latino son Siger de Bravante, Boecio de Dacia, Bervier de Nivelles, Juan de Sècheville y Juan de Janduno.

La recepción de Aristóteles había provocado una verdadera revolución filosófica y un gran rechazo. Se prohibió leer y enseñar a Aristóteles, y se condenó a los averroístas. Éste averroísmo, desde la Universidad de París, se difundió por Italia en donde perduró hasta el siglo XVI.

Tomás de Aquino, por ser aristotélico, se vio injustamente identificado con los averroístas, por este motivo algunas de las tesis tomistas fueron condenadas por el obispo de París, Esteban Tempier. Sus opiniones filosóficas eran consideradas peligrosas para la ortodoxia dogmática cristiana. Esta polémica decrece a partir de ser considerado santo por la iglesia, y, ya a finales del siglo XIII, los dominicos salen en defensa del tomismo respondiendo a las críticas de los franciscanos.

Las tesis principales del averroísmo son:

  • La teoría del entendimiento agente único y, por tanto, la negación de la inmortalidad personal.
  • La afirmación de la eternidad de la materia, de la que puede deducirse la negación de la creación del mundo a partir de la nada.

 

Para poder coordinar estas tesis con la ortodoxia cristiana proponen la teoría de la doble verdad aceptando que lo que es verdadero en Filosofía puede no serlo en Teología y viceversa.

Tomás de Aquino se enfrentó y polemizó con los averroístas en la Universidad de París. Contra ellos escribió «De aeternitate mundi» contra averroístas y «De únitate intellectus» contra averroístas, criticando a Siger de Bravante.

  • Tomás de Aquino se opone firmemente a la teoría de la doble verdad. Lo exige la lógica, pues tiene como uno de los primeros principios la no contradicción. Además Dios y su revelación son la verdad absoluta que, para Tomás de Aquino, no admite contradicción alguna.
  • Tomás de Aquino critica también la doctrina del entendimiento agente único. La unidad del entendimiento agente implicaría negar la individualidad y la inmortalidad del alma personal, así como la unidad del sujeto sensible e intelectual.
  • Sobre la eternidad de la materia Tomás de Aquino mantiene una posición matizada. Afirma rotundamente la creación del mundo por Dios y considera absurda la idea de un mundo increado. Pero Tomás de Aquino prescinde del aspecto cronológico del problema. El mundo, sea temporal sea eterno, es contingente. No considera la duración sino la esencia misma del ser. Para él no es absurda la tesis de un mundo eterno creado por Dios.

    Pese a todas estas polémicas averroístas el prestigio y la aceptación de la figura y del pensamiento de Tomás de Aquino se manifiesta en la siguiente exclamación contenida en un manuscrito que se conserva en Oxford: “Hic moritur Divus Thomas. O mors, quam sit maledicta!”.

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