LOS PITAGÓRICOS

(Contexto)

Tras la muerte de Sócrates, en la que no estuvo presente Platón por encontrarse enfermo, Platón viaja por el Mediterráneo. En Egipto conoce su religión y sus mitos, y después, trasladándose a la Magna Grecia asimilará la doctrina pitagórica y desarrollará una sólida amistad con Arquitas de Tarento. Compra además tres obras de Filolao, pagando por ellas un precio considerable. Con todo ello adquiere un amplio y profundo conocimiento del pitagorismo, que influirá decisivamente en su pensamiento. Exponemos a continuación algunas tesis platónicas que han recibido influjo del pitagorismo:

La teoría sobre el alma: Como en el pitagorismo, para Platón el alma es una entidad espiritual independiente del cuerpo, que es material. El alma es inmortal, preexiste y transmigra de cuerpo en cuerpo. Es responsabilidad de cada uno lograr la purificación del alma a través del control del cuerpo y de las pasiones, pero, sobre todo, con la dedicación al estudio, a las matemáticas y a la música.

Platón, en el Diálogo República capítulo VII, texto objeto de nuestro comentario, sitúa estas asignaturas (artes o τέχνη) previas al estudio de la Dialéctica. La orientación general de Platón es similar a la de los pitagóricos. El alma se purifica y accede al mundo de las ideas mediante el dominio del cuerpo y la dedicación a la Sabiduría, fundamentalmente a la Dialéctica o ciencia de las ideas.

En el Timeo, Platón recoge la física pitagórica interpretando que los números y las figuras geométricas son la estructura o forma de los cuerpos. La estructura del cosmos es matemática. La orientación general de la ética platónica es similar a la de los pitagóricos. El alma debe separarse del cuerpo y de lo material para volver a su origen, el mundo celeste o de las ideas.

Como los pitagóricos, la orientación política de Platón es autoritaria. Sólo los sabios o filósofos conocen la verdad y han contemplado el Bien, por tanto, son los únicos que pueden organizar y orientar la vida de la ciudad–estado. La opinión mayoritaria del pueblo, manifestada en las asambleas, no es la verdad, ni el Bien. Si se asume como orientación política, se dará origen a un régimen demagógico.

Como hemos visto, en Platón los influjos del pitagorismo son numerosos y profundos.

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